INTRODUCCIÓN
El objetivo de este
estudio es dar a conocer la Historia de nuestra Hermandad a la luz de los
documentos que actualmente poseemos. Se trata de un estudio histórico que no
pretende reivindicar antigüedad ni por supuesto pedir ningún privilegio.
Nuestra hermandad, como toda institución humana,
ha sufrido una profunda transformación a lo largo de su dilatada historia hasta
llegar a lo que es actualmente. Su origen hay que buscarlo a mediados del siglo
XVI, en la Hermandad de la Vera-Cruz, establecida en el Convento de San
Francisco, extramuros de nuestra localidad, en el paraje que actualmente
conocemos por el Rihuelo. A este convento, hacia 1.553, Beatriz García dona una
imagen de la Virgen que desde entonces se utilizó en las procesiones de Semana
Santa. Procesiones organizadas por la Hermandad de la Vera-Cruz y auspiciadas
por los mojes quienes cederían la imagen para este fin, aunque conservaron la
propiedad de la misma. A esta primitiva hermandad de la Vera-Cruz y Soledad, se
les uniría la del Entierro de Cristo antes de 1.594, fecha en la que el
Mayordomo, al presentar las cuentas de ese año nos informa de la fusión de
ambas. Esta hermandad también radicaba en el Convento de San Francisco y debió
fundarse en torno a 1.587, año en el que el Hermano Mayor, Antonio del Castillo,
encarga a Baltasar López la imagen titular.
La así constituida Hermandad de la Vera-Cruz,
Soledad y Entierro de Cristo permaneció en el Convento de San Francisco hasta
principios del siglo XIX. Concretamente en 1.816 ya la se había trasladado a la
ermita de la Concepción. El motivo del cambio fue probablemente el mal estado
del edificio conventual. En su nueva ubicación permaneció la hermandad hasta la
Guerra Civil, haciéndose cargo del culto de varias imágenes, entre otras del
Cristo de la Humildad y Paciencia, del que ya consta que se había hecho cargo la
Hermandad de la Soledad en 1.845.
En nuestra localidad hubo al menos dos imágenes
de Cristo con la advocación de la Humildad y Paciencia: Una en la Parroquia y
otra en la iglesia de la Concepción. Sobre la primera, los datos más antiguos
que he encontrado son dos testamentos fechados en 1.656. Dispuso esta imagen de
hermandad propia hasta el siglo XIX, si bien consta que en 1.849 se encontraba
prácticamente disuelta por falta de cofrades, sin embargo permaneció en la
Parroquia hasta el incendio del edificio en 1.936. La imagen de la Concepción,
que es la que actualmente se conserva, dispuso de Hermandad propia desde
principios del XVIII, concretamente ya consta que la tenía en 1.703 pero pasó a
hacerse cargo de su culto la Hermandad de la Soledad, como quedó indicado más
arriba, a mediados del XIX.
En el siglo XIX sabemos que la Hermandad de la
Soledad poseía las imágenes de la Virgen, el Cristo Yacente, San Juan, La
Magdalena, La Verónica y daba culto al Cristo de la Humildad, aunque no sabemos
si a este último lo sacaba procesionalmente, cosa que si hacía a principios del
XX, junto con las imágenes de la Virgen del Amparo, el Cristo de la Misericordia
y el Amarrado a la Columna, incorporándose en 1.932 una imagen de la Virgen de
la Amargura.
La Guerra Civil supuso la práctica destrucción
del patrimonio de la Hermandad a excepción de la imagen del Cristo de la
Humildad y Paciencia, escondido en una vasija de aceite por D. José Melendo
Campos. Fue la única imagen procesional de Constantina que sobrevivió a estos
trágicos sucesos. En torno a esta imagen se reorganiza la Hermandad en 1.947,
concretamente el 18 de Julio de ese año, por iniciativa del entonces Cura
Párroco de Constantina, D. Mariano Arce, quien ese día reúne en la Sacristía de
la Parroquia a una serie de señores a los que les manifiesta su deseo, según
consta en el primer Libro de Actas, de Reorganizar la Hermandad de Nuestro Padre
Jesús de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. De esta
reunión salió la primera Junta de Gobierno y su primer Hermano Mayor: D. José
Melendo Campos. La imagen de la Virgen de la Amargura llegó a nuestra ciudad el
11 de Marzo de 1.948, donada por D. Eugenio Benito Fernández, siendo su autor
Amadeo Ruiz Olmos.
La primera salida procesional tras la
reorganización tuvo lugar el 31 de Marzo, Martes Santo, de 1.953. Al año
siguiente, el Viernes Santo, también saldría el Santo Entierro, con las imágenes
del Cristo Yacente, obra de los talleres de Olot, donado por D. Manuel Álvarez
Avila y la Virgen de la Soledad, imagen cedida por las Hermanas de la Doctrina
Cristiana y que figuraba en el Altar Mayor de la Capilla del Colegio con la
advocación de los Dolores. Quedó así definitivamente configurada la Hermandad
con sus dos salidas procesionales: El Martes Santo con las imágenes del Cristo
de la Humildad y la Virgen de la Amargura y el Viernes Santo con la del Cristo
Yacente y la Virgen de la Soledad. Ese mismo año se cambia la advocación del
Cristo de la Humildad, pasando a titularse como Santísimo Cristo en lugar de
Nuestro Padre Jesús.
En 1.958 la salida procesional del Santo
Entierro se traslada del Viernes al Sábado Santo y en 1.966 la del Martes al
Domingo de Ramos, días que se mantienen en la actualidad.
En 1.974 se traslada la sede de la Hermandad
desde la Capilla del Colegio hasta la Iglesia Parroquial debido a las obras y
posterior derribo de la Capilla de dicho Colegio.
El 7 Junio de 1.975 se adquiere la actual imagen
de Nuestra Señora de la Amargura, obra de Luis Álvarez Duarte, pasando la
anterior a tener la advocación de la Soledad.
En 1.976 S.M. D. Juan Carlos acepta para su
hijo, el príncipe D. Felipe de Borbón, el título de Hermano de Honor y en 1.995
otorga a esta Hermandad el de Real.
Las Reglas actuales fueron aprobadas por el
Arzobispado el 3 de Marzo de 1.992.
En 1.993, las Hermanas de la Cruz, ceden una
reliquia de Sor Ángela, incorporándose el nombre, de la entonces Beata, al
titulo de la hermandad al año siguiente.
Todos estos datos, más ampliados, pueden
encontrarse en el estudio que sigue que, como todo trabajo histórico está
abierto a que futuras investigaciones aporten nuevos documentos que nos permitan
conocer más en profundidad la Historia de nuestra Hermandad. Seguiremos
investigando con el único propósito de ampliar nuestros conocimientos y
divulgarlos ya que en definitiva la Historia de nuestra Hermandad forma parte de
la Historia de nuestro pueblo.
AMPLIACIÓN DE LA HISTORIA
Orígenes de las
Hermandades del Santo Entierro y Soledad
El origen de la hermandad de la
Soledad hay que buscarlo en la donación efectuada por Beatriz García de una
imagen de Dolorosa al Convento de San Francisco (1). Dato que conocemos gracias
a un documento conservado en el Archivo Parroquial de Constantina, del que
transcribimos sus párrafos más importantes:
"En la villa de
Constantina que es del muy Ilustre Sr. Don Fadrique Enríquez de Ribera mayordomo
de Su magestad. En treinta y un días del mes de mayo de mil y quinientos y
sesenta y cinco años; ante mi Alonso Pérez de León escribano público (...)
Gonzalo Ruiz del Castillo y Beatriz García su muger,(...) de común y por
boluntad digeron que por quanto puede aver doze años poco mas o menos que ellos
hicieron y costearon para servicio de Dios nuestro Sor. y de María su Santísima
y Bendita madre una ymagen significación de nuestra Señora de bulto con sus
bestidos frontal y cielo y hornamentos y lámpara la qual pusieron en el
monasterio del Sr. San Francisco de esta dicha Villa para que dispusiesen el
monasterio frailes y convento de él a su voluntad, en honrra de Ntro. Señor y de
la dicha ymagen y que fuese propio del dicho monasterio y para ornato suyo, la
qual dicha ymagen vestidos y hornamentos de ella han siempre tenido como tal
cosa propia y por que por ella han servido a Ntro. Sor. y las procesiones que
para remembranza y servicio de su Pasión se han echo; y por que no sean
ynquietados el dicho convento y frailes de él, en la propiedad de la dicha
ymagen, y por que su voluntad fue y es, se la dan y dieron de limosna al dicho
convento y monasterio, por tanto que de ello harían e hicieron Declaración, y si
es necesario y sin perjuicio de lo de suso conthenido, por la presente, donan y
dieron la dicha ymagen para el dicho convento y ornato de la yglesia de él y
quieren y piden no pueda estar ni esté en otra yglesia, ni hospital, ni cofradía
alguna, por que es su voluntad, fue y es y quieren que sea y a de ser lo suso
dicho (...) y juró a Dios y a la señal de la Cruz tal como esta + que hizo con
su mano derecha que lo suso dicho es cierto y verdadero y no lo hace con fraude
ni temor ni ynducimiento alguno y ambos marido y muger otorgaron la presente
estando en las casas de su morada en dicho día ..."(2).
De este documento se pueden extraer una serie de
conclusiones. La más importante es que ya hacia 1.553 había procesiones de
Semana Santa en nuestra localidad, procesiones que estarían organizadas por la
hermandad de la Vera Cruz y auspiciadas por los monjes del convento de San
Francisco.
La Hermandad de la Vera Cruz sería la única
existente entonces en el Convento de San Francisco ya que la del Santísimo
Entierro debió de fundarse en torno a 1.587, año en el que según nos informa
Celestino López Martínez, el Hermano Mayor de esta hermandad, Antonio del
Castillo, encarga a Baltasar López la imagen titular: " una hechura de Cristo
Crucificado que juegue los brazos para hacer el descendimiento de la cruz" y
"unas dos figuras de ladrones" por la cantidad de 60 ducados (3).
La importancia de este documento radica, no sólo
en que por él conocemos el nombre del autor de la primera imagen critífera de
nuestra Hermandad, sino también por informarnos que en nuestro pueblo se celebró
la ceremonia de Descendimiento. Ceremonia que fue prohibida en 1.604 en un
Sínodo Diocesano por el entonces Cardenal Arzobispo de Sevilla Fernando Niño de
Guevara, aunque siguió celebrándose en algunas localidades, llegando incluso
hasta nuestros días en Alcalá del Río, La Algaba y Benacazón entre otras.
Esta ceremonia, según nos informa Bermejo
refiriéndose a la Cofradía del Santo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo y
María Santísima de Villaviciosa de Sevilla, empezaba a las doce de la noche del
Jueves Santo, cuando se colocaban las imágenes de Cristo Crucificado con los dos
ladrones a los lados, la Virgen, San Juan Evangelista y las Marías formando un
Calvario. De esta forma y con algunas luces permanecían hasta las tres de la
tarde del Viernes Santo cuando se predicaba el Sermón del Descendimiento y se
realizaba este por medio de cuatro sacerdotes, revestidos de albas y estolas y
conocidos por el nombre de varones timoratos. Bajado el Señor de la Cruz lo
colocaban en los brazos de la Virgen y envuelto en una mortaja lo ponían en unas
andas, formándose entonces la procesión del Santo Entierro (4).
Los franciscanos promueven en sus conventos la
fundación de hermandades de la Vera Cruz debido, por una parte, a su concepción
de la religión en la que conceden una gran importancia a la penitencia. En sus
primeras reglas destacaba el término de "coge tu cruz y sígueme" y en sus
sermones reiteraban la idea de que de nada servían las limosnas y las
peregrinaciones si no se procedía a una auténtica conversión a través de la
penitencia. Por otro lado tampoco hay que desdeñar la importancia que para la
economía de los conventos representaban las hermandades. Así en las cuentas que
en 1.594 presenta Pedro González de Rojas, Mayordomo de las entonces ya
fusionadas hermandades de la Vera Cruz y el Entierro, declara ante los Señores
Jueces de la Cruzada los ingresos y gastos de la Hermandad, que básicamente
consisten en 4.342 maravedís que pagan varias personas en concepto de tributo, a
lo que hay que añadir media arroba de aceite valorada en 4 reales. De limosnas
se recaudan 3.000 maravedís cada año y de cuotas de los hermanos (excusas y
luminarias habla el documento) 15.000 maravedís. El destino de este dinero
son 24 misas que por los hermanos de esta Cofradía dicen los frailes de San
Francisco. Estas misas cuestan 96 reales al mes a razón de 4 reales cada una.
Además se celebran tres Fiestas anuales con procesión, vigilia y misa: El día de
Santa Cruz, el de Santa María de Agosto y el de Pascua de Resurrección, que
cuestan 5 ducados cada una. El resto se emplea en cera y entierros de los
hermanos. Estos gastos superaban a los ingresos por lo que la hermandad estaba
siempre endeudada (5). Por todo ello no es de extrañar que cuando Beatriz García
dona la imagen de una Dolorosa al convento los monjes la cedan a la hermandad de
la Vera Cruz para que la utilicen en las procesiones de Semana Santa, pero
conservando la propiedad de la misma. Este es el sentido que hay que darle a un
documento que se emite doce años después de la donación de la imagen y que
seguramente se debió a algún conflicto entre la hermandad y los monjes acerca
de la propiedad de la misma. Problema que se volvería a presentar casi
doscientos años después, cuando en 1.754 el Procurador del Convento de San
Francisco, Fray José Almarza solicita copia de este documento al notario
público de entonces Luis José de León (6).
Orígenes de la
Hermandad del Cristo de la Humildad y Paciencia
En nuestra localidad hubo al menos dos imágenes
con esta advocación: Una en la Parroquia y otra en la iglesia de la Concepción.
Sobre la primera, los datos más antiguos que hemos encontrado son dos
testamentos fechados en 1.656, los de Jerónimo Maldonado de Aranda y Beatriz de
Villalba. En el primero se dispone: "Iten mando que se digan por mi anima
beynte y quatro misas de anima. Las doce dellas en la capilla del Santo Cristo
de la umildad de la yglesia mayor desta villa y las otras doce en el conbento de
san antonio del balle del galleguillo término desta villa y se le pague su
limosna.- " y en el segundo Alonso de Cabrera Maldonado, "albacea
comisario de doña Beatris de billalba su madre difunta", en cumplimiento del
testamento otorgado por dicha señora el 1 de Agosto de 1.656. "Iten manda que
se digan por el anima de la dicha difunta beynte y quatro misas de anima las
doce dellas en la capilla del santo cristo de la umildad desta villa y las otras
doce en el conbento de san francisco desta villa" (7).
Las conclusiones que sobre estos documentos
pueden extraerse son la existencia de la imagen a mediados del S. XVII y que
poseía capilla propia, aunque nada nos indica que perteneciera a ninguna
hermandad.
No encontramos más datos sobre esta imagen hasta
1.849 cuando D. Francisco Escribano Fernández, en nombre de Doña María del
Robledo Chaparro Hidalgo de Flores y Doña María del Carmen Lorite y Mozo de
Mata, solicitan al Señor Arzobispo autorización para colocar el retablo del
Señor de la Humildad y Paciencia en la Capilla Sacramental, trasladando el de
San Antonio, que procedente del extinguido Convento de San Francisco entonces la
presidía, a la pared que hay entre la puerta del Sol y la Capilla Bautismal.
Pretendían con ello dotar a la Capilla Sacramental, construida en 1.841 con las
limosnas recaudadas por el propio Francisco Escribano y algunos individuos del
Ayuntamiento, de un altar mejor que el que entonces tenía. Este altar del Señor
de la Humildad y Paciencia se encontraba, desde las últimas obras de la
Parroquia, en un desván y la imagen del Señor colocada “como de prestado”
en la capilla del Patriarca San José (que entonces servía de Sagrario) mientras
se dotaba a la nueva Capilla Sacramental de "las rejas de hierro y demás
cosas necesarias para trasladar a ella el Comulgatorio". El haber colocado
el altar de San Antonio en la nueva Capilla Sacramental se debía a que era
"más nuevo y sencillo que el del Santo Cristo, a el que por su antigüedad y
caído dorado debería ser muy costosa su colocación". debido a que su
Hermandad, denominada del Santo Cristo, que antaño hacía “Función el día de
la Santa Cruz, acompañada de regocijos públicos (...) se halla hace años sino
disuelta, al menos suspensa por falta de cofrades" . También pretendían
evitar que varias personas, que contaban con el consentimiento del Señor cura
más antiguo, tenían de acortar la Capilla del Sagrario y colocar un altar junto
al de San Matías, “tapando la lápida y bóveda donde se halla embalsamado y
colocado con decencia el cadáver del Venerable Presbítero Padre Sancho Cataño”.
La autorización para colocar el retablo del Señor de la Humildad y Paciencia
en la Capilla del Sagrario le fue concedida por el Arzobispo a dichas señoras “con
tal que se haga con la mayor decencia posible y adorno correspondiente”(8).
El retablo llegó a colocarse en la Capilla del
Sagrario, como lo demuestra el inventario de la parroquia de 1.910. Gracias a él
conocemos como era: "consta de tres cuerpos pintados de blanco con algunos
adornos de verde y oro. En su centro una Hurna con la efigie de Ntro. Señor de
la Humildad y Paciencia, de tamaño natural, de cartón y de pésimo gusto
artístico. En la parte superior del retablo hay una escultura del glorioso
mártir San Lorenzo. Como remate tiene aquél un escudo con la flor de lis.
A los lados y en la parte media, hay dos
repisas y sobre ellas las efigies de San Miguel Arcángel y Santa Rita de Casia,
de ochenta centímetros. El altar es de madera y sobre él está el tabernáculo,
tallado y dorado con dos pequeñas Imágenes de San Pedro y San Pablo a los
costados." (9).
En 1.924 encontramos al Cristo de la Humildad y
Paciencia en un altar "pintado de blanco y fileteado de purpurina"
situado en la nave del Evangelio a continuación de la Capilla de la Virgen del
Rosario, la actual de la Inmaculada. En él estaba anteriormente el Sagrado
Corazón de Jesús, que pasó a ocupar el sitio del Cristo de la Humildad en la
Capilla del Sagrario. Según el inventario de 1.910 este altar, junto con la
efigie del Sagrado Corazón, fue costeado por Don Gumersindo Fernández de Córdoba
en agosto de 1.885. El inventario de 1.924 nos describe al Cristo de la Humildad
como una imagen "de cartón, hechura antigua, cubierto con una capa de
terciopelo, morada, con bordado en oro. Tiene las tres potencias de plata y bajo
el pié un cojín de raso encarnado". A los lados "del camarín del centro,
sobre dos repisas hay las imágenes de San Francisco de Asís y San José ambas de
cartón piedra, costeadas, como la construcción del altar por el señor Fernández
de Córdoba. Son de tamaño natural.
Termina este altar con camarín e imagen pequeña
de Santo Domingo de Guzmán.
La mesa y pie del altar es de madera y tiene una
especie de manifestador, bajo el camarín principal.
Sobre la tarima hay cuatro candeleros de metal
de Lucena y cuatro floreros y delante del altar pende del techo una lámpara
eléctrica."(10).
No volvemos a tener más noticias de esta imagen
que desapareció en el incendio de la Parroquia en 1.936.
La otra imagen se encontraba en la ermita de la
Concepción. Posiblemente su origen esté en el testamento otorgado por Isabel de
San José, quien en una de sus cláusulas, concretamente la Número 24, dispone se
le entregue a su prima Isabel del Castillo una hechura de un Santo Cristo de la
Humildad y Paciencia. Cuando fallece Isabel del Castillo en 1.698 lega una
cantidad con la condición de que se forme una cofradía, que veremos ya
constituida en 1.703, cuando Nicolás Ruiz de Vargas, miembro de la Santa
Inquisición declara pertenecer a la Hermandad del Santísimo Cristo de la
Humildad y Paciencia que se halla en la Iglesia de la Pura y Limpia Concepción
en altar propio y junto a S. Nicolás (11).
En 1.775 el Señor de la Humildad y Paciencia
recibía culto en la Iglesia de la Concepción en un retablo dorado situado en un
lateral del presbiterio, contando para su salida procesional con unas andas de
palo recubiertas de cinco paños de terciopelo morado (12)
En 1.845 ya se había hecho cargo de esta imagen
la Hermandad de la Soledad, como lo demuestra el hecho de que en las cuentas de
ese año se incluya una partida de 27 reales destinada a realizarle una repisa
nueva al Señor de la Humildad y otra de 34 para dos tornillos de media vara, uno
para el Señor y otro para la Virgen (13).
Por el inventario de la ermita de la Concepción
sabemos como era el retablo en el que estaba el Señor de la Humildad: "Bajando
las gradas y pegado a ellas se halla por la parte del Evangelio el altar del
Sor. de la Humildad, que representa el Ecce Homo. Está formado por un arco
pequeño y a los lados del Sor. están colocadas dos pequeñas efigies, y por cima
otra de Sta. Rita de Casia. En el plano del altar tiene un pequeño sagrario.
Todo él es feo de mala construcción y en mal estado, incluso la efigie del Sor"
(14).
De todos estos documentos pueden extraerse una
serie de conclusiones. La primera es que la existencia en Constantina de dos
imágenes con una advocacíón tan poco frecuente como esta, posiblemente se debió
a que cuando decae la devoción hacia la imagen radicada en la Parroquia algunas
personas tratan de reactivarla con otra imagen de la misma advocación pero de
mejor calidad artística y más acorde con los gustos estéticos de entonces.
Desconocemos como era esta imagen, pero el hecho de ser de pasta de madera nos
sugiere que no debía de ser muy afortunada, ya que en esa época este tipo de
imágenes, salvo contadísimas excepciones no solian serlo. Sin embargo las
palabras del autor del inventario de 1.910 calificándola como de pésimo gusto lo
único que nos indican es la vigencia, todavía en esas fechas, de prejuicios
Neoclásicos hacia casi todas las producciones del Barroco.
La segunda, y más importante es la extraña
vinculación Sacramental de ambas imágenes, pese a no tener, que sepamos, ninguna
de las dos Hermandades este carácter. Así los retablos donde se instalan tienen
siempre manifestador y cuando, por las obras en la Parroquia, se desmonta el
retablo del Cristo de la Humildad, se coloca a éste en la Capilla de San José,
que entonces hacía las veces de Sagrario. Pero, sin duda, lo más curioso es que
a esta imagen se la situaba en el segundo cuerpo del Monumento que el Jueves
Santo se instalaba en el centro de la parroquia (15).
La Hermandad de la
Soledad en los Siglos XVIII y XIX
Varios documentos procedentes del Archivo
General del Arzobispado de Sevilla nos dan cuenta de la vida de la Hermandad en
el S. XVIII. El primero de ellos fechado en 1.729 nos informa que la Cofradía de
la Santa Vera Cruz y Soledad, sita en el Convento de San Francisco, tiene unas
rentas anuales de 1.350 reales, procedentes todos ellos de limosnas y que emplea
en una procesión de penitencia que hace el Jueves Santo por la tarde con
asistencia del clero y comunidad de dicho convento, gasto de cera y de aceite
para una lámpara que arde delante del altar y otros gastos para adorno de su
capilla (16)
Tres años más tarde, en 1.732, todavía
permanecía en el Convento de San Francisco, aunque había cambiado el día de la
procesión de penitencia, pasándola del Jueves al Viernes Santo. Los ingresos de
ese año fueron 1.046 reales y 23 maravedís, procedentes igualmente de limosnas,
que se emplearon en la procesión de penitencia con Sermón de Pasión, gasto de
cera para la función, aceite para una lámpara que arde delante del altar y el
gasto del adorno de las imágenes y pasos (17).
El 23 de junio de 1.783, Carlos III, por Real
Resolución manda extinguir a las hermandades gremiales y a todas las erigidas
sin autorización real o eclesiástica, pudiéndose mantener únicamente las
aprobadas por ambas jurisdicciones y las Sacramentales, pero tanto unas como
otras deberían formar nuevos estatutos, que remitirían al Consejo para su examen
y aprobación (18).
En virtud de esta
resolución, D. Ramón Casimiro Romana y D. José Valcárcel, Hermano Mayor y
Mayordomo de la Hermandad del Santo Entierro de Nuestro Padre Jesús y Virgen de
la Soledad, establecida en la Capilla de Nuestra Señora de la Concepción,
presentan para su aprobación, unas Ordenanzas para su régimen y gobierno el 5 de
diciembre de 1.816 (19).
La Real Audiencia de
Sevilla, con fecha 13 de octubre de 1.818, no encontrará en ellas “cosa
alguna contraria a la buena moral ni a las regalías del soberano”. No
obstante modifica los artículos 1º y 7º relativos a que “no debe limitarse la
entrada a determinadas clases de personas... ni deben ser separados los que
hubiesen sido recibidos de hermanos por sólo ejecutarlo o acordarlo así en
cabildo pleno... ni tampoco debe dejarse al arbitrio de la Hermandad la limosna
que regularmente ofrecen los que entran” (20).
Sin embargo, el Consejo
de Castilla, el 27 de agosto de 1.819 ordena “se extinga enteramente la
Congregación que se dice del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad"
(21).
Gracias a estos documentos sabemos que la
Hermandad ya se ha trasladado a la ermita de la Concepción, antes incluso que se
produjera el cierre del Convento de San Francisco. Cierre que se produjo en
1.838 por orden del Alcalde de Constantina debido al mal estado de conservación
del edificio. Ya tres años antes, concretamente el 17 de septiembre de 1.835 los
franciscanos habían recibido la orden de abandonar el convento como consecuencia
de la Desamortización de Mendizabal (22).
En 1.850 encontramos a
la Hermandad, conocida entonces con el nombre genérico de la Soledad ocupando la
Sacristía Alta de la ermita de la Concepción donde coloca “todos los santos,
cajones y demás efectos”. Esto provoca las quejas del capiller de la
ermita, D. Francisco Caro Fernández de Córdoba, quien solicita al Señor
Arzobispo que ordene a la Cofradía de la Soledad que “traslade todos los
efectos, excepto los santos, a la capilla del Hospicio de Padres Basilios, en
donde tienen las andas y otras cosas” para evitar que la sala donde están
instalados pueda hundirse por el excesivo peso de los mismos. El Arzobispo
responde a esta petición ordenando a la Hermandad de la Soledad que en el plazo
de seis meses retire sus enseres de la ermita de la Concepción encargando al
Vicario su ejecución y cumplimiento (23).
La orden debió de cumplirse ya que en el
inventario de la Hermandad de la Soledad realizado en 1.857 por el entonces
Mayordomo D. Juan Peña, la mayoría de los enseres e incluso las imágenes se
encuentran en el almacén de útiles y efectos situado en la calle del Tardón.
Las únicas imágenes que no figuran en dicho inventario son las de la Virgen y la
del Cristo de la Humildad y Paciencia (24). El hecho de que no figuren en dicho
inventario se debe a que fueron las únicas imágenes de la hermandad que
permanecieron en la ermita de la Concepción, pasando el resto al almacén del
Tardón. Por el inventario que en 1.885 realizó el entonces Cura Rector de la
Iglesia Parroquial de Sta. Mª de la Encarnación, sabemos donde estaban ubicadas
ambas imágenes. La del Cristo de la Humildad en el primer altar de la nave del
Evangelio y la de la Virgen en el contiguo, situada a los pies de un crucificado
conocido como el Señor de la Escuela, imagen que recibía este nombre por haber
pertenecido a la Escuela de Cristo (25).
La vida de la Hermandad en la segunda mitad del
siglo XIX la conocemos gracias al "Libro de Acuerdos y Elecciones de la
Hermandad de la Soledad", que abarca de 1.845 a 1895 y que se conserva en el
Archivo Parroquial (26).
Este libro nos permite conocer el escudo de la
Hermandad en esta época, que consistía en una cruz con dos escaleras, situada
sobre el Calvario y rodeada de los instrumentos de la Pasión.
También contiene, el ya citado inventario,
fechado el 26 de Abril de 1.857 y realizado por el entonces Mayordomo D. Juan
Peña y los Diputados D. José María Gutiérrez, D. Juan Solís y D. Rafael Prado,
quienes se reunieron para realizarlo en el "almacén de útiles y efectos" de la
Hermandad situado en la Calle del Tardón.
Poseía entonces la Hermandad dos imágenes del
Señor, una de "Ntro. Redentor difunto compuesta de pechos arriba de pasta y el
resto del cuerpo de lienzo relleno de paja y pies y manos de pasta" y otra del
Descendimiento o Veracruz consistente en un "Crucifijo o imagen de madera con
aquel nombre".
También poseía una imagen de San Juan, otra de
la Magdalena y dos de la Verónica, estando una de ellas fuera de uso y en mal
estado. Vestía San Juan túnica de terciopelo verde y capa carmesí del mismo
material, una estola y un manípulo de seda con galones y una diadema de lata. La
Magdalena saya con corpiño y mangas de terciopelo morado, un manto carmesí de
gro y una diadema de lata, portando un pañuelo blanco, un rosario de plata
sobredorada y un pomo para el bálsamo de madera dorado. La Verónica vestía toca
con puntillas, saya con corpiño y mangas de sarga y un manto de tafetán, aparte
del lienzo con el rostro del Redentor.
La imagen del Yacente tenía unas andas en forma
de sepulcro dorado con cristales, con cuatro ángeles de madera, once ramos de
flores de platina, doce faroles, dos farolas y cuatro incensarios. Poseía
también un colchón de lana con funda de seda, una sábana con encajes, dos fundas
de almohada de tul celeste con puntillas de plata, una colcha de gasa y una
estola de terciopelo negro bordada en oro con los atributos de la pasión.
Las imágenes de San Juan, la Magdalena y la
Verónica disponía cada una de andas y peana, aunque no se especifica como eran.
Aparte también había otras andas que no se indica a quien pertenecían.
La imagen del Descendimiento poseía una Cruz de
madera, una toalla (sudario) de muselina blanca, tres clavos negros de madera,
tres clavos de hierro y sus correspondientes andas y peana.
El paso de la Virgen estaba compuesto por un
cielo de terciopelo negro con estrellas de lata sostenido por ocho varales. Las
caídas del cielo eran de terciopelo con fleco blanco de hilillo de plata y
tenían ocho cordones con borlas de seda blancas y negras. Aparte las andas y la
peana.
Entre el resto de los enseres destaca un palio
de mano sostenido por ocho varales pintados de negro, cielo y caídas de
terciopelo negro con fleco de seda negra y amarilla y ocho cordones con borlas
de seda de los mismos colores. También poseía una cruz de hierro con una manga
con galones terminada en fleco de seda amarillo y un cordón con dos borlas del
mismo color; dos escaleras de nueve pasos; 26 palermos; 8 varas de madera con
cruces de hierro; un estandarte de tafetán nuevo y otro viejo; 22 túnicas y 22
chaquetas de ruán y percalina; 24 antifaces de percalina y ruán y otros efectos
menores.
La mayor parte del libro lo ocupan las cuentas
de la Hermandad entre los años de 1.845 y 1.895. Se hacen constar también los
nombramientos de Hermano Mayor y Mayordomo, cargos que al principio se renovaban
anualmente en Cabildo de Elecciones celebrado en la Sacristía de la Concepción,
convocándose a todos los hermanos "al son de campana tañida". En 1.850, se
celebra el último Cabildo de Elecciones del que se tiene constancia, a partir de
entonces no aparecen los nombres de los Hermanos Mayores ni los Diputados,
figurando sólo el cargo de Mayordomo, que en aquella época equivalía al de
Tesorero. Algunas personas ocuparon este cargo durante varios años seguidos, el
que más tiempo se encargó de esta función fue Juan Peña que ostentó el cargo
desde 1.857 a 1.868.
El estudio de las cuentas nos permite conocer la
vida de la Hermandad durante aquellos años. El presupuesto rondaba los 1.000
reales, moneda que se utiliza hasta 1.894, fecha en la que se empiezan a
consignar las cantidades en pesetas. No obstante hay grandes diferencias entre
unos años y otros. El año en que más dinero se gastó fue en 1.845, un total de
4.253 reales. Este año a los gastos corrientes de cera (202 reales por 24 libras
de cera); el pago al sacerdote que predicó los Sermones de Semana Santa (160
reales); a los presbíteros que interpretaron a los Santos Varones en la
ceremonia del Descendimiento (21 reales); el arriendo de unas atarazanas para
meter los pasos (30 reales) y 4 reales pagados a Antonio Barón por "haber
allanado la barranca de la Concepción para pasar las Cofradías", hay que añadir
una serie de gastos extraordinarios como la hechura de 14 túnicas, consignándose
varias cantidades para el pago de la tela y la confección, así como por los
capirotes, los cinturones y los escudos. También se pagaron 63 reales a Ramón
Sualís, maestro carpintero, por unas andas para la Virgen, con el marco para el
cielo y las composturas de las dos repisas para dichas andas, se hicieron otras
andas para el Sepulcro que costaron 320 reales y se repararon las caídas del
mismo (111 reales), se hizo una repisa nueva para el Señor de la Humildad (27
reales) y se arregló el tejado. Todo esto junto a otros gastos menores suman la
expresada cifra de 4.253 reales. Los ingresos fueron de 3.022 reales, la
diferencia la desembolsaba el Mayordomo, cantidad que se le devuelve al dejar el
cargo.
El resto de los años la mayor parte del
presupuesto se emplea, casi exclusivamente en los gastos de cera, el pago por
los sermones de Semana Santa, a los Presbíteros que interpretan a los Santos
Varones en la ceremonia del Descendimiento (de 30 a 60 reales) y el arriendo del
almacen del Tardón (120 reales). Las excepciones la constituyen los años de
1.847 cuando se entregan 120 reales a Agustín Pastor por la compostura de las
Imágenes y 40 a José Senteno por las de la Verónica y la Magdalena. En 1.849 se
gastan 38 reales en Música para el Santo Entierro, gastos que se generalizan a
partir de 1.877, empleándose a partir de entonces 140 reales a los que se añade
al año siguiente 60 para cantores. Otros gastos extraordinarios fueron 202
reales empleados en obras en la iglesia del Tardón en 1.855 y 160 reales en un
estandarte nuevo ese mismo año. En los años en los que fue Mayordomo Juan Peña
(1.857 a 1.868), no se consigna el destino de las cantidades pagadas, sólo la
persona a quien se le hacía entrega del dinero por lo que no sabemos en que se
emplearon los 4.277 reales del año 1.857, uno de los presupuestos más altos de
toda esta época.
Los ingresos procedían en su mayor parte de
limosnas y donativos, además de la cantidad entregada por cada hermano al darse
de alta (4 reales), lo que supuso en 1.864, año en el que hubo más altas, un
total de 26, unos ingresos de 104 reales, aparte de la limosna de estos nuevos
hermanos que ascendió ese año a 204 reales. Otros ingresos eran el arriendo de
las 14 túnicas que se hicieron en 1.845 a razón de 10 reales cada una, pasando a
alquilarse 38 a partir de 1.891. Otro ingreso lo constituía el acompañamiento a
los entierros, cobrando la Hermandad 60 reales por asistir a los funerales
portando las insignias, ingresando 480 reales en 1875, el año al que más
entierros asistieron, un total de 8.
El último apunte del libro está fechado el 28
de Abril de 1.895, cuando el Mayordomo de entonces, José Bernal Navarro
certifica que hay "un total líquido a favor de la Hermandad de 143'70 pesetas,
quedando en su poder y a disposición de la Hermandad".
Al final del libro hay dos listas, una de la
Junta de Gobierno de la Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Soledad de
Nuestra Señora y otra de hermanos. Consta la primera de 37 miembros, siendo el
Hermano mayor de entonces D. Juan Ramírez Alvarez, el Mayordomo D. Enrique
Martín Camacho y el Secretario D. Antonio Lluch Marín. Por su parte, la lista de
hermanos la integran 202 nombres con sus direcciones.
Gracias a un documento fechado en Constantina el
23 de octubre de 1.903 y firmado por D. Felipe del Pino, Secretario de la
Hermandad de Nazarenos de Nuestra Señora de la Soledad, Santa Cruz de la Vera
Cruz y Santísimo Entierro de Nuestro Señor Jesucristo sabemos que el 10 de junio
de 1.861 acordó esta Hermandad la formación de nuevos Estatutos, el 16 de
febrero de 1.862 se presentaron y fueron aprobados (27).
La Hermandad a
principios del Siglo XX
A principios del siglo XX
se produce un paréntesis en la vida de la Hermandad, concretamente entre 1.907 y
1.922, para reorganizarse este último año, fecha en la que se realiza un
inventario por el que conocemos que la Hermandad de la Vera Cruz dejó una imagen
del Señor Atado a la Columna en la capilla de Santa Ana y del encargo de un
nuevo paso para el Señor de la Humildad y Paciencia y de varias figuras
secundarias unos sayones y unos judíos, que se incorporarán al paso del
Calvario, presidido por la figura del Cristo de la Misericordia. El importe de
todo ello ascendió a la cantidad de 800 pesetas, siendo su autor D. Rogelio
Rodríguez vecino de la ciudad y miembro de la Hermandad (28).
Gracias al diario "La Unión" podemos hacernos
una idea de como era la Semana Santa de Constantina a principios del siglo XX.
Concretamente por un artículo aparecido en dicho diario con fecha 14 de Abril de
1.925 y que por su interés transcribimos en su integridad:
"Miercoles Santo.- En la iglesia parroquial y
a las nueve se celebraron divinos oficios y Pasión cantada, con rompimiento de
velo blanco.
A las ocho y media de la noche y de la ermita de
la Concepción salieron los siguientes pasos:
Nuestro Señor amarrado a la columna, Nuestro
Señor crucificado, San Juan, la Verónica y Santa María Magdalena; Nuestra Señora
del Amparo. Este paso ha sido restaurado en el presente año, siendo nueva la
candelería que luce, por lo que merece grandes elogios la junta directiva de la
hermandad del Santo Entierro.
Jueves Santo.- A las diez se celebraron en la
iglesia parroquial divinos oficios, con sermón de Institución; a las quince, en
la misma iglesia, hubo la ceremonia de lavar los pies a los pobres y sermón de
Mandato, y a las diecisiete se verificó la visita de los Sagrarios por las
autoridades locales y fuerzas de la Guardia civil.
En la noche del mismo día hicieron estación los
pasos siguientes:
De la ermita de la Concepción salieron el
Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora del Amparo y San Juan
Evangelista.
Al llegar estas cofradías a la Plaza de
Francisco Segovia se les unió el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, de la
ermita de Santa Ana, continuando la procesión con perfecto orden, asistiendo
numerosísimo público y terminándose a la una y diez minutos.
Viernes Santo.- A las nueve y media de este día
tuvieron lugar en la iglesia parroquial divinos oficios y adoración de la Cruz.
A las trece, sermón de las Siete palabras.
A las siete de la mañana salieron las siguientes
cofradías:
De la iglesia e la Concepción, la Santísima
Virgen de los Dolores y María Santísima, dos pasos.
De la iglesia de Jesús, Nuestro Padre Jesús
Nazareno.
Hubo sermón del Encuentro por el digno
arcipreste, cura párroco, don Manuel González Serna, que ocupó uno de los
balcones de la casa número 1 de la calle Castelar, de don Enrique Sagrario.
En la noche.- De la iglesia de la Concepción, a
las veinte, salieron los siguientes pasos:
Nuestro Señor de la Peña.
Santísima Cruz y Nuestra Señora de la Esperanza.
Paso del Santo Entierro.
Nuestra Señora de los Dolores.
Estos pasos son hermosísimos, de mérito
artístico, así como las imágenes, cuyas obras se atribuyen a los más reputados
artistas.
Al llegar las cofradías a la entrada de la calle
Castelar, por la parte de Santa Ana, se unió la Hermandad de señoras, formándose
la procesión de la Soledad, con el paso de Nuestra Señora de los Dolores, detrás
del del Santo Entierro.
Esta procesión resulta todos los años muy lucida
y hermosísima, debido a la organización tan perfecta que tiene y observa esta
reputada Hermandad de señoras.
En este, en las proximidades de la ermita de la
Concepción, al recogerse las cofradías, se notó gran desorganización en las
señoras, confundiéndose uno y otro sexo, por lo que debía encargarse quien
corresponda de que hasta la llegada de la ermita se lleve el mayor orden.
Ha llegado a nuestras noticias que por el
industrial de esta plaza don Carlos González Vilardell y para sufragar en parte
los gastos ocasionados para la salida de cofradías, hizo donación de 125 pesetas
a la Hermandad de señoras de la Virgen de los Dolores, haciendo entrega de ellas
a su presidenta, doña Cándida Castelló"(29).
De 1.929 se conserva un
Regristo de Asociaciones Religiosas, por medio del cual sabemos que la Hermandad
del Santo Entierro de Cristo y Soledad de María, a quien dicho regristro le da
como año de fundación el de 1.845, radicaba en la iglesia de la Concepción,
tenía ese año 170 hermanos y realizaba un quinario anual y cuatro procesiones
de Semana Santa. Tambien nos informa de la composición de la "Junta Directiva",
encabezada por el Hermano Mayor Don Juan Ramírez Alvarez (30).
En 1.932 sale a la calle una imagen de la Virgen
de la Amargura, acompañando al Cristo de la Caridad, San Juan y la Magdalena, la
cual va de rodillas al pie de la Cruz. Esta imagen de la Virgen de la Amargura,
propiedad de la Hermandad de la Soledad y Santa Cruz de la Vera Cruz, se halla
depositada en custodia en la capilla de Santa Ana.
La Guerra Civil supuso
la práctica destrucción del patrimonio de la Hermandad a excepción de la imagen
del Cristo de la Humildad y Paciencia, escondido en una vasija de aceite por D.
José Melendo Campos. Fue la única imagen procesional de Constantina que
sobrevivió a estos trágicos sucesos.
La Reorganización
La Hermandad se reorganiza
el 18 de Julio de 1.947 por iniciativa del entonces Cura Párroco de Constantina,
D. Mariano Arce. Ese día reúne en la Sacristía de la Parroquia a una serie de
señores a los que les manifiesta su deseo, según consta en el primer Libro de
Actas, de Reorganizar la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y
Paciencia y Nuestra Señora de la Amargura. De esta reunión salió la primera
Junta de Gobierno y su primer Hermano Mayor: D. José Melendo Campos.
La Hermandad se estableció en la Capilla del
Colegio de las Hermanas de la Doctrina Cristiana, aunque, curiosamente, la
imagen del Cristo permaneció en la Parroquia hasta 1.955.
La primera imagen de la Virgen de la Amargura
llega a nuestra ciudad el 11 de Marzo de 1.948, donada por D. Eugenio Benito
Fernández. Su autor fue Amadeo Ruiz Olmos, escultor valenciano afincado en
Córdoba donde sería profesor de Dibujo Artístico en la Escuela de Artes y
Oficios y correspondiente en las Reales Academias de Córdoba y Valencia. Ese
mismo año de 1.948 recibió el Premio Nacional de Escultura.
El 3 de Octubre de 1.948, se celebró el primer
Cabildo de Elecciones, resultando elegido Hermano Mayor D. Pedro Castelló
Álvarez. Esta Junta sólo se reunió el día de su toma de posesión, renunciando a
sus cargos en favor de una nueva Mesa de Gobierno presidida por D. Manuel
Álvarez Avila que en sesión celebrada el 12 de Enero de 1.953 acuerda la primera
salida procesional para el día 31 de Marzo, Martes Santo, de ese mismo año.
En su primera salida, el Señor, hizo Estación en
un paso adquirido a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Constantina,
que fue donado por D. José Melendo Campos y la Virgen en uno de palio sostenido
por varales de madera pintados de purpurina, que mantuvo hasta 1.955, año en el
que se adquieren los varales góticos del palio de la Virgen de la Merced de la
Hermandad de Pasión de Sevilla.
En 1.954, el Viernes Santo, hace su primera
salida procesional el Santo Entierro, con las imágenes del Cristo Yacente, obra
de los talleres de Olot, donado por D. Manuel Álvarez Avila y la Virgen de la
Soledad, imagen cedida por las Hermanas de la Doctrina Cristiana y que figuraba
en el Altar Mayor de la Capilla del Colegio con la advocación de los Dolores.
Quedó así definitivamente configurada la
Hermandad con sus dos salidas procesionales: El Martes Santo con las imágenes
del Cristo de la Humildad y la Virgen de la Amargura y el Viernes Santo con la
del Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad. Ese mismo año se cambia la
advocación del Cristo de la Humildad, pasando a titularse como Santísimo Cristo
en lugar de Nuestro Padre Jesús.
En 1.958 la salida procesional del Santo
Entierro se traslada del Viernes al Sábado Santo y en 1.966 la del Martes al
Domingo de Ramos, días que se mantienen en la actualidad.
Las primeras Reglas tras la Reorganización de la
Hermandad datan de 1.961, siendo Hermano mayor D. José Luis Muñoz Cid. Constan
estas Reglas de trece capítulos. En ellas se establece que el objeto de esta
Hermandad es "promover el culto divino a sus sagradas Imágenes a mayor gloria
de Dios y bien de las almas". A ella pueden pertenecer "las personas que
lo soliciten de ambos sexos y de todas las edades, siempre que estén bautizados
y observen buena conducta religiosa y social". Las mujeres no podían
pertenecer a la Junta ni tener voz ni voto, tampoco podían vestir el habito
nazareno, aunque este extremo no está contemplado en las Reglas, aunque si
podían asistir al Santo Entierro vistiendo mantilla y portando vela. Los hombres
para asistir a este acto debían vestir traje oscuro y portaban faroles.
En 1.974 se traslada la sede de la Hermandad
desde la Capilla del Colegio hasta la Iglesia Parroquial debido a las obras y
posterior derribo de la Capilla de dicho Colegio.
El 7 Junio de 1.975, la Junta de Gobierno,
presidida por D. Carlos Álvarez Fuertes, acuerda adquirir la actual imagen de
Nuestra Señora de la Amargura, entonces en poder de un particular, D. Pablo
Carrión. El 1 de Noviembre de ese mismo año se bendice esta imagen, pasando la
anterior a tener la advocación de la Soledad. La actual imagen de la Amargura
fue realizada más de diez años antes por Luis Álvarez Duarte, que apenas contaba
entonces 14 años.
En 1.976 S.M. D. Juan Carlos acepta para su
hijo, el príncipe D. Felipe de Borbón, el título de Hermano de Honor y en 1.995
otorga a esta Hermandad el de Real.
Las Reglas actuales fueron aprobadas por el
Arzobispado el 3 de Marzo de 1.992, siendo aprobadas previamente en un Cabildo
General celebrado el 21 de Enero de 1.986.
En 1.993, las Hermanas de la Cruz, ceden una
reliquia de Sor Ángela, que será portada en la mano de la Virgen de la Amargura,
por primera vez en la Semana Santa de 1.994, pasando en 1.996 a colocarse sobre
la capilla del respiradero frontal del Paso de Palio.
En 1.997 se conmemoró el Cincuentenario de la
Reorganización de la Hermandad con diversos actos entre los que destacaron el II
Encuentro de Hermandades de la Amargura, celebrado en nuestra ciudad el 29 de
Junio y la salida extraordinaria del paso de palio el 26 de julio. En éste
último acto se descubrió un retablo cerámico, obra de D. Alfonso Orce, junto a
la puerta de la Capilla del Colegio de las Hermanas de la Doctrina Cristiana,
primera sede canónica de la Hermandad tras su reorganización y se estrenó la
marcha Amargura en tu Soledad, dedicada a las dos advocaciones marianas de
nuestra Hermandad y de la que es autor D. Luis Manuel Mejías, miembro de la
Banda de música de la Cruz Roja de Sevilla, que en esta ocasión tan especial
acompañó el paso de Nuestra Sagrada Titular.
NOTAS
-
Este tema ya fue tratado por ROMERO OVIEDO, Juan: "Constantina en
los Siglos XV y XVI".Revista Feria y Fiestas. Constantina 1.957 y por
ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad
de la Amargura, nº 5. Constantina 1.997.
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 84. Papeles del Convento de
San Francisco 1.565.
-
LOPEZ MARTINEZ, Celestino: “Desde Jerónimo Hernández hasta Martínez
Montañés”. Sevilla 1929, pág. 51.
-
BERMEJO Y CARBALLO,
José: ”Glorias religiosas de Sevilla.
Noticia histórico-descriptiva de todas las Cofradías de Penitencia, Sangre y
Luz fundadas en esta ciudad”. Sevilla 1.882. Edición facsímil de Editorial
Castillejo. Sevilla 1.994, págs. 473-474.
-
ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE SEVILLA. SECCION II (MESA CAPITULAR). SERIE
SUBSIDIO Y EXCUSADO. LIBRO 01289. Libro de averiguaciones del valor de las
rentas eclesiásticas, fábricas, capellanías, hospitales y sacristías de la villa
de Constantina (1.594). FOLS. 147 R – 148 R.
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 84. Papeles del Convento de
San Francisco 1.754.
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº 65.
-
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. Sección II (Gobierno). Serie
Asuntos Despachados. Legajo 254 (1.849).
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº 61. Inventario de la
Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. Marzo de 1.910.
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 61. Inventario de la
Parroquia de Santa María de la Encarnación.(1.924). Folio nº: 7, anverso.
-
ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad
de Ntra. Sra. de la Amargura. Nº 5. Constantina 1.997.
-
HERNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "Misterios de Sevilla". Vol.: III.
Ediciones Tartessos. Sevilla 1.999. Pág: 410.
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y
Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo nº 61.Inventario de la Ermita
de la Concepción. (1.885).
-
ARCHIVO HERMANDAD DE LA AMARGURA DE CONSTANTINA. Memoria Inventario y
Reglas de la Hermandad del Santo Cristo de la Humildad y Paciencia y Nuestra
Señora de la Amargura. Santo Entierro y Soledad de Constantina. Constantina
1.961.
-
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION IV (ADMINISTRACION
GENERAL). SERIE VISITAS. HERMANDAD DE LA SOLEDAD DE CONSTANTINA. LIBRO 1370
(1.729). Folio sin numerar.
-
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. LIBRO 1.376 (1.732). FOLS.
671 VTO – 672 R.
-
GARCIA DE LA CONCHA DELGADO, Federico: ”La Semana Santa en el siglo
de los pleitos”. En “Semana Santa en Sevilla”. Gemisa
Ediciones V: I Sevilla 1.984, pàgs. 171 –172.
-
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION II
(JUSTICIA). SERIE HERMANDADES. LEGAJO 101, EXPEDIENTE Nº 17.
-
IBÍDEM.
-
IBÍDEM.
-
HERRNANDEZ GONZALEZ, Salvador: "El Convento de San Francisco de
Constantina". Revista Verano 98. Constantina 1.998.
-
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION II (GOBIERNO). SERIE
ASUNTOS DESPACHADOS LEGAJO 257 (1.850).
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y
Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo nº 61. Inventario de la Ermita
de la Concepción. (1.885).
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Libro Nº 350. Libro de Acuerdos y
Elecciones. Hermandad de la Soledad. (1.845-1895).
-
ARCHIVO GENERAL DEL ARZOBISPADO DE SEVILLA. SECCION III (JUSTICIA). SERIE
HERMANDADES. LEGAJO 197.
-
ORTIZ GOMEZ, José Luis: "Madre y Maestra". Boletín de la Hermandad
de Ntra. Sra. de la Amargura. Nº 5. Constantina 1.997.
-
DIARIO "LA UNION". Sevilla 14-IV-1.925.
-
ARCHIVO PARROQUIAL DE CONSTANTINA. Legajo Nº: 73. Carpeta conteniendo
documentación sobre Asociaciones Religiosas. Fichas en cartulina fechadas en
1.929.