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Santísimo Cristo de la
Humildad y Paciencia
Escultura en madera de pino policromada.
Cronología:
Hernández Díaz y Bernales lo fechan hacia 1.709-10.
Autor: Obra
anónima atribuida por Hernández Díaz y Bernales al taller de Pedro Roldán
(biografia)
Descripción:
Cristo aparece desnudo, sólo cubierto por el paño de pureza, sentado sobre una
peña, con la cabeza apoyada sobre la mano izquierda. Se le representa con
potencias pero sin corona de espinas, que le fue suprimida en la restauración de
1.992.
Iconografía:
Jesús aparece sentado sobre una peña esperando el momento de ser crucificado.
Completan el Misterio un soldado romano con la sentencia en la mano y un sayón
que prepara el agujero sobre el que se alzará la cruz. Sobre el paso la Cruz
tendida y la túnica.
Esta forma iconográfica se empezó a utilizar desde la Semana Santa de 1.984. Con
anterioridad se le ha representado, que sepamos de otras dos maneras diferentes.
Tras la Reorganización de 1.947 se le tituló como Nuestro Padre Jesús de la
Humildad y Paciencia, advocación que mantuvo hasta 1.954, cuando empieza a
denominársele Santísimo Cristo en lugar de Nuestro Padre Jesús. El momento
escogido en estos primeros tiempos fue el de la Coronación de Espinas. Se le
representaba con túnica púrpura, sudario de tela y en la cabeza corona de
espinas y potencias. Forma que se ajusta muy bien a una imagen sedente, pero la
posición de la cabeza, inclinada y apoyada sobre una mano, nos remite a un
momento posterior de la Pasión, aquel en el que Cristo sentado en una peña
espera ser crucificado. En 1.972 se adquiere a la Hermandad del Cristo de la
Humildad y Paciencia de Carmona un soldado romano y un judío. Pasó entonces a
representarse el momento de la Flagelación de Cristo, el inmediatamente anterior
a la Coronación de Espinas. Cristo aparece sin la túnica púrpura pero mantiene
el sudario de tela y un cordón ciñendo la cintura y el cuello. En la cabeza
corona de espinas y potencias. Los Evangelios mencionan este momento pero sin
especificar como se produjo. Sin embargo según la ley romana el condenado
recibía los latigazos de pie. De esta forma siempre ha sido representado este
momento por la iconografía cristiana, por lo que una imagen sedente como ésta
difícilmente puede hacerlo. En 1.984 se adoptó la iconografía actual,
adelantando al Cristo medio metro y sustituyendo el látigo que portaba el judío
por un martillo y un punzón. En 1.991, tras la restauración de la imagen por el
taller Isbilia, se suprimió la corona de espinas y el sudario de tela, quedando
así definitivamente configurado el Misterio tal y como aparece en al actualidad.
Nuestra Señora de la Amargura
Imagen de candelero para vestir en madera tallada y policromada.
Cronología:
1.966.
Autor: Luís
Álvarez Duarte
(biografia)
Descripción:
Posición de la
cabeza: Ligeramente
inclinada hacia la derecha.
Ojos:
Cristal.
Dirección de la
mirada: Hacia la
derecha y abajo.
Pestañas:
Postizas.
Lágrimas:
Siete de cristal. Cuatro en la mejilla izquierda y tres en la derecha.
Boca:
Entreabierta.
Dientes:
Tallados los inferiores y los superiores.
Manos:
Extendidas. En la derecha lleva un pañuelo y en la izquierda un rosario. En las
Estaciones de Penitencia de los años 1.994 y 1.995 también llevó en la mano
izquierda el relicario de Sor Ángela de la Cruz. En la de 1.996 pasó a colocarse
sobre la capilla del respiradero frontal.
Indumentaria:
Manto Rojo de Eloisa Ribera (1.889).
Aditamentos:
Cruz pectoral.
Iconografía:
Dolorosa bajo palio.
Cristo Yacente
Imagen en paste de madera policromada.
Cronología:
1.954
Autor: Anónimo
de los talleres de Olot.
Descripción:
Cristo aparece desnudo, sólo cubierto por el paño de pureza, en decúbito supino,
en pose cadavérica, con los ojos cerrados y la boca entreabierta. La cabeza
aparece sobre una almohada, estando inclinada hacia el lado derecho. No presenta
corona de espinas ni potencias. La almohada y el sudario están unidos a la
imagen constituyendo una sola pieza.
Iconografía:
Representa el momento posterior al descendimiento. Cristo sobre un túmulo y
detrás de Él, la Virgen de la Soledad al pie de la Cruz con la corona de espinas
en sus manos. De la Cruz pende el sudario que sirvió para el descendimiento y
hasta 1.996 las dos escaleras.
Nuestra Señora de la Soledad
Imagen de candelero para vestir en madera tallada y policromada.
Cronología:
1.948.
Autor: Amadeo
Ruiz Olmos
(biografia)
Descripción:
Posición de la
cabeza: Inclinada hacia
la derecha.
Ojos:
Cristal
Dirección de la
mirada: Hacia la
derecha y abajo.
Pestañas:
Postizas.
Lágrimas:
4 de cristal, dos en cada mejilla.
Boca:
Entreabierta.
Dientes:
Tallados los superiores.
Manos:
Extendidas sosteniendo una corona de espinas.
Indumentaria:
Manto negro con bordados de aplicación realizados por las camareras de la
Hermandad en 1.998.
Aditamentos:
Puñal en el pecho y corona de espinas en las manos.
Iconografía:
Actualmente se sitúan en el mismo paso las imágenes del Cristo Yacente y la
Virgen de la Soledad. El Cristo sobre un túmulo en la parte delantera. Detrás la
Virgen, de pie, con una corona de espinas en sus manos y en la trasera la Cruz
con el sudario. En la Estación de Penitencia de 1.997 se recuperó la Cruz
cepillada, sustituyendo a la arbórea con las dos escaleras que venía saliendo
últimamente.
Esta imagen ostentó la advocación de la Amargura hasta 1.975, cuando se adquiere
la Dolorosa realizada por Álvarez Duarte. Pasó entonces a tener la advocación de
la Soledad, que hasta entonces tenía una imagen, propiedad de las Hermanas de la
Doctrina Cristiana, que cedían para la Procesión del Santo Entierro. Fue donada
por el entonces Primer Teniente de Hermano Mayor, D. Eugenio Benito Fernández.
Santa Ángela
de la Cruz
Cuenta la Hermandad con una
reliquia de Santa Ángela de la Cruz obra de los talleres de orfebrería
Villarreal en 1993, año desde el que Madre Angelita es titular de nuestra
corporación. Además se posee un cuadro de Santa Ángela que se encuentra colocado
en la Capilla de la Hermandad.
En
las estaciones de penitencia de los años 1994 y 1995 la Virgen de la Amargura
llevó en sus manos esta reliquia, pasando a colocarse sobre la capilla del
respiradero frontal en la Semana Santa de 1996, lugar en el que se coloca
habitualmente cada Domingo de Ramos.
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