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Pedro Roldán y Nieva
(1624-1699) representa el pleno Barroco en la escultura sevillana del siglo
XVII. Maestro de maestros, fue profesor de Dibujo en la Academia de Arte fundada
por Murillo en la Casa-Lonja, donde tuvo como discípulo a Francisco Antonio Gijón
(Ruiz Gijón), entre otros. Además formó escuela en la que figuraron sus
propios hijos, yernos, nietos y sobrinos.
La obra de Pedro Roldán y
Nieva es un auténtico cajón de sastre, en el sentido de que a causa de ser la
personalidad más relevante entre los escultores sevillanos de la segunda mitad
del siglo XVII, se le atribuyen numerosas obras no documentadas, especialmente
en el marco de la imaginería procesional sevillana. Este es el caso de la talla
del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia de esta Hermandad. No obstante
hay otros muchos ejemplos en la Semana Santa de Sevilla:
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Nuestro
Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes de la Hermandad de la
Amargura (1698), obra sí documentada.
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Nuestro
Padre Jesús de las Penas, de la Hermandad de las Penas de San Vicente.
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Santísimo
Cristo de las Misericordias de la Hermandad de Santa Cruz.
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Santísimo
Cristo de la Exaltación de la Hermandad de la Exaltación (1687), obra sí
documentada.
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Cristo
de la Sagrada Oración en el Huerto de la Hermandad de Montesión (1675),
obra sí documentada.
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Cristo
del Descendimiento de la Hermandad de la Quinta Angustia (1659), obra sí
documentada.
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Virgen
de la Luz de la Hermandad de la Carretería.
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Nazareno
de la Hermandad de la O, (1685), obra sí documentada.
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Virgen
de la Piedad y el misterio de la Hermandad de la Mortaja.
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